27/ Nadie al piano

Compré un piano que no toco, y aunque no lo toco, no dejo que nadie lo toque. No dejo que mi gata se suba encima. Cuando abro la ventana, el aire hace volar mi única partitura y yo bailo por la habitación como si fuese dinero. No entiendo por qué me he aferrado tanto a algo que no comprendo. No comprendo por qué me afecta tanto que la gata le haga daño. No hago daño a nadie con mi comportamiento. Me comporto como un necio cuando levanto el velo de plástico que lo cubre y no escucho esto:

 

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