23/ Mecano

Resultado de imagen de imágenes vigo incendio

Mi obsesión por Mecano, y por otros grupos de los ochenta, comenzó una lluviosa y tibia noche de octubre, mientras mi hija de año y medio dormía y mi mujer calcetaba en el salón un poncho de colores apagados. Días antes, humanos desalmados habían quemado miles de hectáreas de monte gallego y los independentistas Sánchez y Cuixart habían sido enviados a Soto del Real por orden de la jueza de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela. Se entiende que en tales circunstancias, me hallase tan bajo de defensas que la nostalgia –esa vieja y hermosa bacteria-, hiciese mella en mí. ¿Y por qué Mecano? Lo explicaré. Tiene que ver, precisamente, con los mecanismos de la nostalgia. Yo fui uno de los que en mi tiempo puse a parir al grupo, por presuntamente pijo y porque me caían mal los hermanos Cano, a quienes mi prejuicio obrero hacía de buena familia. Sin embargo, mi país, mi sociedad, mi mundo, se va alejando tanto del que conocí, que la añoranza se ha convertido en una especie de Arca de Noé del recuerdo donde no puede faltar nada ni nadie. Dentro de ese Arca, la música de Mecano me parece ahora excepcional. Dentro de ese Arca, conservo la imagen de España que siempre he tenido, y no la que ahora unos y otros nos quieren vender. Dentro de ese Arca, los que ya no están entre nosotros vuelven a ser niños. Dentro de ese Arca, no hay más animales que mis viejos amigos.

 

Un comentario sobre “23/ Mecano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s